jueves, 19 de abril de 2018

PROTOCOLO PARA LA INVESTIGACIÓN Y LITIGIO ANTE FEMICIDIO

Título original: Relevo de pruebas.

El Protocolo para la Investigación y Litigio de Casos de Muertes Violentas de Mujeres impulsado por la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), del Ministerio Público Fiscal de la Nación, estipula la perspectiva de género a la hora de investigar femicidios. La fiscal Mariela Labozzetta alerta que hay una alta impunidad y una revancha machista frente a mujeres autónomas, gozosas o con intención de transformar la sociedad.







“Hay un problema gravísimo, en este momento, en América Latina. Las mujeres no solo mueren por sus vulnerabilidades, sino por sus fortalezas”, advierte la Fiscal Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), del Ministerio Público Fiscal de la Nación. “Hasta ahora las víctimas eran generalmente débiles y frágiles y ahora hay una revancha contra las que se abren al goce o que son transformadoras y desafían al poder. Es la reacción del patriarcado frente a la revolución de las mujeres para tratar de anular los procesos revolucionarios y transformadores”. 

Los femicidios son contra las mujeres que se quedan en su casa, pero que no bajan la cabeza y aceptan ser un mueble más del living familiar. Los femicidios son contra las chicas que salen a buscar la diversión o el baile. Los femicidios son contra las que salen a la calle a pelear por una realidad mejor. Los femicidios son contra las insumisas, las bolicheras, las luchadoras. 

Frente a este escenario la impunidad, la inercia o las viejas lupas no alcanzan o son cómplices de la violencia machista. Por eso, la UFEM impulsó el Protocolo para la Investigación y Litigio de Casos de Muertes Violentas de Mujeres (Femicidio). La nueva herramienta legal fue aprobada por el Procurador General Interino, Eduardo Ezequiel Casal, quien recomendó su uso a las y los fiscales el 28 de marzo pasado. 

El documento fue elaborado por la UFEM, mediante un proceso de adaptación del Modelo de Protocolo Latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género, de ONU Mujeres y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), junto a Francoise Roth y Miguel Lorente, con el apoyo del Programa EUROsociAL+, de la Unión Europea y la asistencia técnica del Equipo Argentino de Antropología Forense y otros organismos gubernamentales y judiciales. 

-¿Cómo surgió la idea de hacer un protocolo de investigación de femicidios?

-La UFEM se creó en el 2015 con la prioridad de intervenir en femicidios. En el 2016 nos propusimos generar un documento que protocolice la actuación de los fiscales. Hicimos una revisión de todos los protocolos en América Latina que es pionero en la violencia de género y en la tipificación de femicidio que no está en Europa ni en África. 

-¿Cómo está la Argentina a nivel mundial?

-Tenemos leyes muy buenas que no se terminan de aplicar. La tipificación del femicidio fue en el 2012 y muchos países lo habían tipificado antes. Pero sí Argentina es una usina del movimiento feminista que está derramando a toda la región. Ni Una Menos nació acá y explotó en todos los países de Latinoamérica. Además institucionalmente somos una referencia a partir de la Oficina de la Mujer (OM), la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el Ministerio Público. Somos el primer país que adaptó el Protocolo de Femicidios. Argentina tiene mucha solidez institucional y una fuerza política que no hay en otros países de Latinoamérica.

-¿Cuántos asesinatos de mujeres configuran femicidios?

-En los datos propios llevados por al UFEM de treinta muertes violentas de mujeres el 60 por ciento son femicidios. Y los otros asesinatos son por robo, ataque en la calle, pelea de vecinos u otras cosas. 

-¿Cuáles son los problemas de la justicia ante los femicidios?

-Hay un alto índice de impunidad y muy pocas sentencias condenatorias. El valor de la vida de la víctima cambia. Si hay una víctima que es hombre y blanco la eficiencia sube y si la víctima es mujer, pobre y/otrans la eficiencia baja. Cuando se le da poco valor a la vida de la víctima baja la posibilidad de condena o la búsqueda del prófugo. 

-Hay casos en los que lograste encontrar a prófugos que nadie buscaba con mucho interés. ¿Cómo se hace la diferencia?

-En el caso de Aylin Silvera la víctima está viva y el agresor le había pegado ocho tiros en junio del 2014. Ella estaba encerrada en su casa, con miedo. La causa estaba archivada y calificada como lesiones. La voluntad y los recursos que se ponen cambian la historia. Se lo detuvo en marzo del 2016 en González Catán. El Tribunal Oral en lo Criminal N°22 lo condenó, finalmente, a dieciséis años de prisión.Con un poco de trabajo y salir a buscar prófugos se pueden revertir causas paradas. 

-¿Qué genera la falta de perspectiva de género en la justicia?

-Se detecta la invisibilización de componentes de género y eso produce definiciones equivocadas como homidicio simple u homicidio íntimo vincular que elude las cuestiones de género o la poca recolección de pruebas que se vinculan con las cuestiones de género. Hay investigaciones deficientes y muy mal abordaje de la escena del crimen que es importantísimo para encontrar los rastros de la violencia de género que después ayudan a probar el caso en juicio. Por eso se necesitan herramientas para los fiscales que no tienen la gimnasia de la perspectiva de género (porque es algo relativamente nuevo) en la escena del hallazgo del cuerpo y en la autopsia. 

-¿Cuáles serían ejemplos de datos que no se pueden dejar pasar para entender que se trata de violencia de género?

-Matar de más. No dar una puñalada, sino muchísimas puñaladas, que es algo que pasa con las travestis y trans y en los femicidios. Hay ensañamiento y ganas de destrozar al cuerpo que se fue de control. La utilización de más de un mecanismo homicida, con ahorcamiento y cuchilladas o arma de fuego y cuchillo o de herramientas caseras (sogas, sábana, cuchillos de cocina, martillos) que están a mano y se desatan en la escena. También se debe priorizar en la autopsia ver si existió violencia sexual aunque en apariencia no parezca porque, después, volver a hacer una autopsia es mucho más trabajoso. Hay que ver si se encuentran  signos de defensa en las uñas o en los antebrazos de las mujeres y si hay objetos rotos de valor para la víctimas. También hay que mirar si hay mensajes, notas, mails amenazantes para la víctima. Si estas pruebas no se buscan en la escena del crimen se pierden. Es fundamental el momento inicial de la investigación. 

-¿Qué necesitan saber los y las fiscales que incorpora el protocolo?

-Este instrumento es para dar herramientas teóricas a los fiscales que, además de investigar la muerte, tienen que tener en cuenta la violencia contra las mujeres. No son casos aislados, sino asesinatos que forman parte de un fenómeno complejo. La forma de ver un homicidio es con un solo ojo y la de ver un femicidio implica complejizar la mirada como dice Francoise Roth.

-¿En qué puede implicar avances el protocolo de investigación de femicidios?

-Si los investigadores aplican el protocolo todo cambia porque ilumina cuestiones que no están iluminadas y jerarquiza la cuestión de género. Ya matar a una mujer no es igual a un cuerpo tirado y descartado, es una grave violación a los derechos humanos. Esto es una bomba de tiempo. El sistema judicial se tiene que despertar. Debe ser una prioridad para todos los fiscales para reducir los niveles de impunidad.

-¿Dónde se va a aplicar?

-Al menos los fiscales de la Ciudad de Buenos Aires y de la justicia nacional lo tienen que aplicar y nuestra idea es llevarlo de gira y que pueda ser aplicado en las provincias. Tenemos fe que pueda caminar en el resto del país y que haya una política criminal a nivel regional y se produzca un vuelco en cómo se investigan los crímenes. Y que los asesinatos o la desaparición de mujeres por el crimen organizado se pueda investigar. 

-¿Qué pasa con la estigmatización sobre las víctimas que realizan los medios de comunicación pero también, a veces, las propias fiscales cuando dicen por ejemplo que una chica no puede caminar de noche por un parque y que, por eso, fue asesinada?

-Hay que investigar con perspectiva de género y jamás estigmatizar a la víctima. La víctima jamás es corresponsable de su muerte. Jamás. Sea quien sea la víctima.

-No es porque iba a un parque a la noche, no es porque es madre sola, no es porque es fanática de los boliches, no es porque caminaba a la noche...

-Nunca lo que hace una mujer disminuye la responsabilidad del autor. Pero sí ese es el componente de género. El fiscal puede entender porque es un asesinato que tuvo que ver con la identidad de género. Pero no estigmatizarla.

-En la Argentina hay un treinta por ciento de víctimas jóvenes en situación de goce: ir a bailar, ir de gira, tomar algo, estar en un boliche. ¿Estos crímenes requieren de una forma de investigación distinta a los asesinatos de  mujeres adultas por parte de sus parejas o ex parejas?

-La violencia de género no se puede circunscribir a la violencia intrafamiliar porque ese es un escenario posible y hay otros que son más complejos. En los íntimos se sale del control o dominio del marido que piensa que le fue infiel o que tiene una pollera corta y tiene que ver con los celos. En los crímenes sexuales están vinculados al deseo. Y en el asesinato de Marielle Franco (en Brasil) y en los ataques a las defensoras de derechos humanos hay un problema gravísimo, en este momento, en América Latina. Las mujeres no solo mueren por sus vulnerabilidades, sino por sus fortalezas. Siempre la situación es que se salen de la norma. 

-¿Hay una revancha contra mujeres empoderadas?

-Hasta ahora las víctimas eran, generalmente, débiles y frágiles y ahora hay una revancha. Es la reacción del patriarcado frente a la revolución de las mujeres para tratar de anular los procesos revolucionarios y transformadores. El asesinato de Marielle Franco (activista, legisladora, lesbiana, feminista) es un nuevo paradigma. No es lo mismo las mujeres que mueren asesinadas, que las mujeres que mueren cuando se abre su goce y son atacadas y pueden ser cuerpos poseídos y ahora las mujeres transformadoras que se animan a desafiar el poder y que son legitimadas como lideresas como Berta Cáceres (asesinada en Honduras). El patriarcado reacciona frente a todo lo que pretenda modificarlo. Hay que estar atenta al revanchismo del patriarcado. 

Fuente: Página 12 - Por Luciana Peker

domingo, 15 de abril de 2018

CLAVES PARA INVESTIGAR UN FEMICIDIO

Por primera vez, un seminario instruyó a jueces, fiscales y otros efectores judiciales sobre las particularidades que deben tenerse en cuenta para esclarecer esos crímenes. Lo principal: encarar la investigación con perspectiva de género y analizar la historia previa.







En un seminario realizado en Buenos Aires, con participación de expertos internacionales, el Equipo Argentino de Antropólogos Forenses (EAAF) recomendó que “en toda investigación criminal relacionada con la muerte violenta de una mujer”, más allá de analizar la escena del crimen, el cuerpo de la víctima o el arma homicida “lo primero es tener una perspectiva de género”. En diálogo con Página12, Sofía Egaña, integrante de ese cuerpo especializado, señaló que además de su trabajo en la identificación de las víctimas del Terrorismo de Estado, en los años noventa el equipo participó en la investigación de los femicidios ocurridos en Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua. Sobre la base de esa experiencia, Egaña sostuvo que es preciso realizar un trabajo científico para reconstruir “los elementos que no aparezcan expresamente en la escena, pero que están en la historia clínica de la víctima, en la historia de abusos anteriores, en los signos de otras violencias implícitas”. El EAAF participa hoy “en varios casos de femicidios ocurridos en Argentina y en México” y en algunos casos “se ha logrado la exhumación del cuerpo de la víctima” para modificar el rumbo de la investigación. 

En el seminario “La investigación forense en casos de femicidios”, el primero en su tipo, lo primero fue resaltar que en la escena del crimen es necesario buscar datos sobre “otros tipos de violencia, la simbólica, la económica, la social, dado que la violencia de género implica una visión del proceso en el que es necesario precisar como se llegó a cometer el crimen” porque un femicidio “no es un evento que se produce porque el agresor se levantó y asesinó a la esposa, a la hija o a otra mujer de la familia” sino que hay “un proceso previo, una violencia que fue creciendo y que termina en el femicidio”.

Sofía Egaña es docente del EAAF y coordinadora del seminario. En el comienzo de la charla con este diario recordó los comienzos de la EAAF, en 1984, y la influencia que tuvo en su formación el antropólogo forense estadounidense Clyde Snow, quien en 1985 fue testigo para aportar datos de su especialidad en la identificación de los cuerpos de personas desaparecidas en la Argentina y en esclarecer las causas de la muerte. El EAAF viene desde entonces aplicando y mejorando día a día las enseñanzas de Snow, no sólo en Argentina sino también en otros países de Centroamérica y África y en la República de Georgia.

A comienzos de los noventa, el equipo participó en la investigación de los crímenes cometidos contra la población civil en la llamada Masacre de El Mozote, ocurrida entre el 10 y el 12 de diciembre de 1981, con intervención del Batallón Atlacatl, un grupo de contrainsurgencia de las Fuerzas Armadas de El Salvador que había sido adiestrado por la CIA en la Escuela de las Américas, donde también se formaron represores argentinos que participaron del Terrorismo de Estado entre 1976 y 1983.

Los femicidios comenzaron a ser investigados por el equipo en 2004, cuando sus integrantes fueron convocados para intervenir en Ciudad Juárez, en México, donde entre 1993 y 2012 fueron asesinadas no menos de 700 mujeres. El pedido fue formulado, como es lo usual, por organizaciones de familiares de las víctimas y organismos no gubernamentales. El trabajo se hizo sobre un total de 25 expedientes, previa recepción de testimonios de familiares, organismos, representantes legales de las víctimas y fuentes de la sociedad civil. Se hizo una evaluación sobre la estimación del número de jóvenes desaparecidas, de la cantidad de cuerpos hallados. 

El equipo de antropólogos argentinos logró identificar a 33 de las víctimas, sobre un total de 80 cuerpos encontrados cuyos datos genéticos fueron comparados con los de unas 74 familias que habían denunciado la desaparición de sus hijas. Al mismo tiempo, por pedido de otros familiares,  se hizo de nuevo el proceso de identificación de tres mujeres, en cuyos casos había intervenido un organismo estatal. “Las familias tenían dudas y en tres casos se pudo comprobar que la identificación era errónea”. 

Cuando se le preguntó si se pudo determinar un patrón de la conducta criminal en los hechos investigados en Ciudad Juárez, explicó que “eso se ve mediante el análisis integral de la investigación, pero uno de los problemas que tuvimos y que fue denunciado por los familiares fue la falta de una investigación profunda y consecuente”. En algunos casos, el expediente sólo tenía dos o tres carillas, en las que figuraba sobre todo la denuncia presentada por los familiares. 

“De todas maneras, en el análisis de los cuerpos esqueletizados, se pudieron sacar algunas conclusiones en casos en que se encontraban ocho cuerpos en un predio, juntos, con signos que podemos denominar con motivación de género, como ligaduras, abuso de la identidad sexual y otros datos que aparecían en los cuerpos, a pesar estar esqueletizados”. En el arroyo El Navajo, por ejemplo, se encontraron 28 cuerpos de jóvenes en los que era evidente la existencia de signos claros de la presencia de violencia de género y femicidio. Las cadáveres habían sido arrojados en la zona desértica de la ciudad, no muy lejos del casco urbano, totalmente expuestos, sin ser ocultados, en una especie de desafío producto de la impunidad. “Incluso se hallaron víctimas expuestas en la vía pública”, en lugares transitados a diario por los habitantes de Ciudad Juárez. 

Egaña recordó que, como consecuencia de las investigaciones, se produjo la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la causa conocida como Los femicidios del Campo Algodonero, donde fueron denunciados Edgar Ernesto Álvarez Cruz y José Francisco Granados de la Paz, quienes entre 1993 y 2003 fueron acusados de secuestrar, torturar, violar y asesinar a un número de entre ocho y 14 mujeres mujeres jóvenes. La CIDH condenó al Estado mexicano por las falencias en la provisión de Justicia y el equipo de antropólos forenses fue llamado a participar por el organismo internacional, junto con Clyde Snow. 

“Con la experiencia de Ciudad Juárez y la sentencia de Campo Algodonero, empezó una convocatoria de la que participaron los juristas, activistas y especialistas forenses, para la elaboración de protocolos, de guías de actuación que fueron analizadas durante muchos años en mesas de discusión”. Egaña señaló que “si bien estaban desde 1979 las recomendaciones de Naciones Unidas en contra de cualquier tipo de discriminación contra la mujer, medida que luego fue abonada por convenios internacionales más actuales, se entendió que era importante elaborar protocolos de actuación para la elaboración de la prueba, para lo que es la actuación médico-legista y la criminalista, junto a las formas jurídicas que cada país fue adoptando, porque ya existe en varios países la figura de femicidio como agravante y por esta convocatoria a especialistas de la región”. 

Egaña sostuvo que “ahora queda todo el trabajo de capacitación, sobre todo en dos aspectos: en instalar lo que es una perspectiva de género en toda investigación criminal de una muerte violenta de mujer y en una correcta recolección de la prueba, sin perder de vista que el crimen puede haber tenido una motivación de género”. Una de las recomendaciones principales es que todos los que intervienen en la investigación “deben tener en cuenta que no hay que descuidar la historia previa, porque en muchos casos el que comete el crimen es alguien que tenía una medida de restricción para no acercarse a la víctima, a la que se debe analizar desde el contexto familiar, cultural y social en el que ocurrió el hecho”. 

Cuáles serían los puntos principales a tener en cuenta cuando se inicia una investigación por la muerte violenta de una mujer?

En primer lugar, no invisibilizarla, trabajar siempre considerando que ante la muerte violenta de una mujer, desde el inicio, hay que trabajar con una perspectiva de género, incluso si se trata de un hecho que se presume a priori como accidente o suicidio.

–Bien puede ser un suicidio inducido.

–Por supuesto, y por eso hay que tener especial cuidado con las pruebas que se obtienen en el lugar del hecho, en la autopsia y otros estudios que se realicen, en la investigación de los antecedentes de la víctima, historias clínicas, historias de abusos previos. Hacer una ponderación de los elementos que se van reuniendo para saber si hubo o no conducta femicida. No es un dato menor, supone una mayor penalidad para el imputado. 

¿Hay casos en la Argentina, en los que ustedes estén interviniendo? 

–En muchos casos, porque después de nuestra experiencia en Ciudad Juárez, hemos empezada a trabajar en casos particulares, en otros estados de México y también en Argentina. Siempre a pedido del familiar o de agencias especiales como la UFEM, Unidad Fiscal del Ministerio Público de asistencia a las mujeres o del Consejo de la Mujer. Nosotros hacemos una primera evaluación del caso para hacer nuestro diagnóstico y actuar en consecuencia. Eso puede determinar distintas acciones, desde exhumar un cuerpo o emitir opinión sobre periciales ya obrantes en el expediente. Eso depende de caso. 

–¿Se puede tener información, con la reserva del caso, de alguna causa en la que se haya logrado cambiar el rumbo de una investigación judicial?

–Es delicado hablar sobre hechos concretos, sobre algún caso testigo, pero lo que puedo decir es que hemos llegado en algunos casos a reconsiderar el expediente. En un caso reciente, en Argentina, hemos logrado la exhumación de un cuerpo. Se han dado casos en los que hemos tenido en cuenta las dudas de los familiares, sobre el rumbo de la investigación e incluso sobre la identificación del cuerpo de una mujer desaparecida por parte de organismos oficiales de la Justicia. Eso se produce en relación con lo que es nuestra experiencia de trabajo, con muestras muy degradadas, con cuerpos carbonizados en los cuales no es tan fácil la obtención del perfil genético. En todas nuestras intervenciones tiene que ver el bagaje que hemos obtenido analizando los casos de lesa humanidad”.

Fuente: Página12 - Por Carlos Rodriguez.-

sábado, 14 de abril de 2018

FEMICIDIOS Y VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Título original " La culpa es tuya"

En Chaco, los femicidios de Magdali Romero y Fátima Florencio, quienes estuvieron una semana desaparecidas y fueron encontradas brutalmente asesinadas, vuelven a poner el foco en la desidia y el desamparo con el que trata el aparato institucional a los crímenes de género. El procurador de la provincia justificó los hallazgos porque las víctimas eran trabajadoras sexuales, en una provincia que tiene 22 mujeres desaparecidas en lo que va del año y ni una medida urgente para prevenir y hacer justicia por estos abusos. Pero la de Chaco no es una realidad aislada: el Estado sigue ignorando la violencia machista en todo el país y no hay políticas regionales dispuestas a frenarla.



El 28 de enero, Roxana Caballero, de 20 años, fue asesinada a puñaladas por su pareja, Ramón Céspedes, en las calles de Pampa del Infierno. En enero, en El Sauzalito, el cuerpo de una adolescente de 16 años fue hallado flotando en aguas del río Bermejo. En los últimos meses, se reportaron 22 casos de mujeres desaparecidas y la provincia sigue buscando a Maira Benítez desde el 17 de diciembre de 2016. Esto pasa en El Chaco, allí donde miles y miles de mujeres, lesbianas, trans y travestis se trasladaron para vivir el último Encuentro Nacional de Mujeres, en Resistencia, en octubre del año pasado. Pero después del agite y la arenga a seguir tramando juntas, algo del latido conjunto vuelve a ponerse en peligro. Porque en un territorio tan vasto y geográficamente disímil como el de nuestro país, las grietas de la violencia dejan pasar el agua aunque cada vez sean más las que intentan frenarla.
Un femicidio por día en la Argentina da cuenta de que la violencia no para, y que encuentra en la justicia y el aparato institucional que la contiene el resguardo ideal para seguir impune.  

Magdali Romero y Fátima Florencio llevaban una semana desaparecidas. El lunes, dos cuerpos en avanzado estado de descomposición fueron encontrados en un descampado en Quitilipi y trasladados a Resistencia para su identificación. Inmediatamente sus familias denunciaron la desaparición, aunque no lo habían hecho formalmente en un primer momento, la policía estaba al tanto de que ambas faltaban a sus casas. Algo muy común en localidades del interior: las denuncias no se escriben en los libros de inmediato pero es imposible que no se sepa que a alguien se la tragó la tierra. Casi siempre se trata de una mujer, y casi siempre también, la sombra de la duda se derrama sobre su nombre. Esta vez no fueron los medios los que adjetivaron los femicidios con consideraciones ridículas como “crimen pasional”.
 Fue el Procurador General de la provincia quien salió a decir que Magdali y Fátima eran trabajadoras sexuales, como si eso pusiera un precio al hallazgo, lo minimizara o marcara un contexto de justificación. “Nos pone muy en alerta y nos enojan profundamente las declaraciones de Jorge Canteros, quien salió casi a justificar los crímenes diciendo que por ser prostitutas solían hacer viajes largos con camioneros y que vaya a saber por qué las mataron”
 dice Magdalena Corvalán, del colectivo Ni Una Menos Chaco, una activista que fue perseguida y amenazada el año pasado en los meses previos a la realización del Encuentro por su trabajo de acompañamiento constante a las víctimas de violencia machista. “La gente sabe dónde vivimos, se entera dónde estamos y nos pide ayuda” dice Magdalena para explicar la desidia institucional de una provincia que funciona de un modo muy similar al resto del interior de nuestro país, minimizando las agresiones a mujeres, cargando con centenares de casos sin justicia, como el de la misma Maira Benites, el de Liliana Garabedian en Catamarca o el de Paulina Lebbos en Tucumán, solo por nombrar algunos. 

“Es necesario que esto se exponga. No es la primera vez que este tipo hace comentarios tan desubicados y peligrosos para ser un Procurador” dice Magdalena, quien recuerda que hace unos meses Canteros declaró que los femicidios son “como un fenómeno de la naturaleza, inevitables” y que no se podían prever, como si fueran caprichos del clima. Lo contrario de lo que viene denunciando el feminismo hace añares: que los asesinos en general están en el círculo íntimo de la víctima, que el personal policíaco y de justicia no está capacitado para atender y acompañar a las víctimas, que si el Estado no da recursos a las personas que sufren violencia machista desde el principio, el femicidio llega después de muchas etapas en las que la víctima estuvo sola. “Tenemos muy en claro cuáles son las herramientas con las que contamos y cuáles no, por lo tanto vivimos articulando con agentes del Estado. La cuestión de la justicia es preocupante: para dar un ejemplo, la semana pasada nosotras acompañamos a tres mujeres sobrevivientes de violencia y lo que vimos es tremendo: la revictimizacion y el maltrato, teniendo que intervenir muchas veces por las preguntas aberrantes que se les hacen a las víctimas. Nosotras vivimos esto frente a la justicia y no es casual que después salgan diferentes funcionarios con un discurso peligrosísimo, machista y ofensivo. Canteros salió a exponer, suponer y manifestar que ellas eran trabajadoras sexuales cuando no lo sabe y si lo sabe, no es un dato relevante. Nosotras como militantes del movimiento de mujeres interpretamos que sus dichos son una manera de restarle gravedad e importancia al hecho. Es una información que no suma, por lo menos en la lucha contra la igualdad y por la justicia. Entonces si hay diferentes funcionarios con altos cargos que hablan de esta manera, ¿qué se puede pretender de quien está en una mesa de entrada en un juzgado, en una fiscalía? Nos ha pasado de escuchar al jefe de la policía de la provincia decirle a los padres de Mariela Fernández “¿Pero si ella sabia que la iba a matar para qué volvió?” Y esta desidia, este abandono, esta violencia institucional nos atraviesa a todas. No hay intenciones de mejorar nada. Hemos llevado propuestas tratando de articular con el Ejecutivo municipal y estamos a la espera de respuestas. No hay políticas públicas impulsadas desde el Ejecutivo provincial. Así que cuando tenemos que exigir asesoramiento, contención, acompañamiento, investigaciones serias, terminamos dependiendo exclusivamente de voluntades y predisposiciones personales”.

Fuente: La12 - Por Flor Monfort

miércoles, 11 de abril de 2018

LOS INFERIORES

El mundo del fútbol, como el de los claustros, la milicia o las fuerzas de seguridad, es un ámbito donde la diversidad sexual ha sido históricamente perseguida y ninguneada. Mientras tanto, esas mismas sombras (confesionarios y vestuarios) ofrecen un vía libre para el abuso, el tráfico sexual de infuencias donde el que pierde siempre es el que viene perdiendo de antes: chicos con sueños de jugar en Primera pero, sobre todo, salir de la pobreza. Los entrevistados por SOY, algunos prefieren no revelar su identidad, coinciden en que lo que hoy entendemos como abuso es una práctica que viene de lejos y que hasta el movimiento de mujeres estaba naturalizado en el ambiente.


Imagen Sebastián Freire.


Se cumplieron 10 años de que Los Dogos, el primer equipo de fútbol gay, se reuniera como respuesta a los dichos de Daniel Pasarella, director técnico de la Selección Nacional cuando dijo que no quería jugadores con pelo largo ni aritos, ni homosexuales. El aviso de convocatoria salió en la revista NX y aparecieron más de 30 interesados para jugar a la pelota entre pares, sin tener que ocultar quiénes eran ni fingir hacer lo que no hacían. 

Cuando entré al equipo, en el 2009, encontré un espacio donde podía disfrutar sin que la competencia y la desesperación por ganar opacaran el placer del juego. El nivel de tolerancia a los errores era distinto al de los equipos pakis, donde la equivocación podía ser motivo de insultos y trompadas, y la disidencia sexual motivo de burla y castigo. Un hilo de hermandad nos atravesaba, como si nuestra sexualidad fuese motivo para festejar y estar juntos; y lo era. Hacíamos comentarios gays. Comíamos asados lokeando, hablando de fútbol y de nuestra putés. Con el paso del tiempo se fueron formando más y más equipos diversos: De Los Dogos se desprendió la SAF, apareció GAPEF que juegan en Boedo y son más de 300, ADAPLI, FGR, Los osos, donde convivimos con distintas identidades: trans, héteros, gays, pakis- queer, y de vez en cuando alguna cis.

Además de darme historias para narrar, de hacer amigos nuevos, y esperar los sábados para jugar, conocí mucha gente del ambiente. Para esta nota contacté a un ramillete de jugadores gays, de las inferiores, directores técnicos, entrenadores, coach; la mayoría no quiso hablar (como era de esperar), otros aceptaron bajo seudónimo y muchos no contestaron los mensajes; una pena porque cada persona es una historia para hacer un perfil (como lo hice en el libro Juego de chicos). El mago me confió sus puntos de vista, pero pidió quedar en este seudónimo. Paco,un conocido kinesiologo me dio una entrevista muy a calzón quitado. (ver en página siguiente) El Chulo habló sin tapujos, aunque es de otra época, y su historia nos remite al 86, cuando River ganó la Libertadores; parece que algunas cosas cambian, pero otras todavía siguen igual…

El abuso por su nombre
El mago, 26 años, vivió en un pensionado y después se mudó a un departamento; sus padres pudieron pagarlo. Jugó en equipos de primera división, en la B Nacional, y en la B del Metro, pero le cuesta hablar para Soy. Lo piensa. Más tarde me tira un texto por WhatsApp. Yo sé quién es él pero prefiere no dar su nombre. Después me clava el visto, pero no contesta mis mensajes. Finalmente se decide, habla, y me cuenta lo que puede: "No tengo mucho para decir desde mi experiencia. Vi amigos y conocidos que eran víctima de estas situaciones, sé que existe, es algo naturalizado en el ambiente del futbol y muchas veces avalado por dirigentes, juegan con las necesidades de los pibes pensionados y al venir de lugares donde no sobran recursos quedan expuestos a este tipo de abusos. Es algo que se veía todos los días. Vos pensá, esto del pibe que viene del interior, que tiene padres laburantes o que viene de una villa, que no tiene para vestirse de Armani, para usar perfumes o un reloj, pero, sin embargo es el estereotipo que el mundo del futbol impone… Y el abusador va por ese lado, siempre seduciendo con algo material. En su momento yo lo veía naturalizado y si no hubiese saltado este tema ni me hubiese acordado de este tipo de cosas que pasan los pibes pensionados, no lo hubiese pensado de esta forma…", dice El mago abriendo las puertas a la reflexión, repensando lo que era obvio y no se cuestionaba, porque era moneda corriente; aunque un par de zapatillas que les dan no es lo mismo que recaudan cuando, después de formarlos, los venden al exterior.

La historia viene de lejos
Así, entre partido y partido, bajo el sol o las estrellas, conocí al Chulo, que hoy pasa los 40. Atravesó una mala experiencia como jugador en la reserva en un equipo de primera. Por eso eligió un equipo gay, donde nadie cuestionaba nuestra forma de correr, de taconear, o de ser.  Cuando tenía cinco años la familia de Chulo perdió las propiedades que tenían, incluido el departamento de Las Heras y Bustamante. Después de la pérdida, su papá se fugó y no lo vieron a ver. La mamá se los llevó a Misiones. Tenía trece años cuando volvió solo y terminó en González Catán. Su primer empleo fue en una mueblería. Por las mañanas sacaba los muebles al costado de la ruta y cuando los autos paraban en el semáforo, él se acercaba y les ofrecía los cachivaches que había lijado y barnizado.  Cansado de la mueblería llegó al estadio de River. Hizo una recorrida. En la sala principal estaba el gimnasio, comida, toallas, y ropa de gimnasia por todas partes. El jugador Enrique lo llamó y le presentó a un par de compañeros; y le ofreció comer lo que quisiera. Enseguida se dio cuenta de que ése era el lugar donde siempre había quería estar. A los dos días empezó a trabajar como canchero: cortando y arreglando el césped de la cancha. River tenía otro campo donde sembraban el pasto, lo cortaban en cuadrados y lo ponían con arena en la cancha principal. Guardaban las herramientas de trabajo en un cuartito. Ahí, a veces entraban Gordillo, el Loco Enríquez y otros jugadores, a tomar agua y descansar. Gordillo le regaló unos botines que no le iba a nadie, porque calzaba 38. Goicochea le dio un buzo y un pantalón. Al poco tiempo Chulo empezó a entrenar en las inferiores. Muchas veces no se iba a la casa porque, si salía a las ocho y tenía que levantarse a las seis, se quedaba sin transporte. Entonces, empezó a dormir en el cuartito de las herramientas. Otras, cuando salía, daba vueltas por el centro hasta que amaneciera. Algunas noches durmió en los bancos de la Plaza San Martín. 

Un día, después de cortar el pasto, y de entrenar a la tarde, se estaba bañando con sus compañeros en el vestuario, hasta que desaparecieron. Chulo se quedó solo. A los pocos segundos apareció el fotógrafo del club, que tendría unos cincuenta años, y empezó a bañarse al lado de él mirándole la pija. Después se la agarró. Chulo le sacó la mano.  - Si querés venir a mi cuarto- le dijo el fotógrafo -mañana te saco fotos con Alonso, Funes, Alzamendi, Gutiérrez, con quien vos quieras…  Bien entrada la noche el fotógrafo pasó y se la chupó. Chulo se hizo el dormido, pero le gustó, tanto como la plata que le dejó al costado del rastrillo, y las fotos que le tomaría al día siguiente con los jugadores que él quería. A partir de esa noche, cuando necesitaba plata, Chulo lo dejaba entrar. 

Jugando de 11 con la reserva de River, en Mendoza, se le hinchó la rodilla. Le dijeron que tenía filtraciones. No se quería operar porque tenía miedo y le hicieron la cama, según me cuenta Chulo en una parrilla de San Telmo apoyado en un mantel de hule mojado. Le ofrecieron irse, pero como él no quería, le pusieron cocaína en el bolso. "Ahí ya cobraba un sueldito, no solo por trabajar como canchero y tener chicos a mi cargo, sino también por jugar al fútbol. Me tocó hacer la colimba, y cuando salí no quise saber más nada con el club. Terminé trabajando de mozo, hice de todo un poco. La cama, creo yo, me la hicieron por otra cosa; porque sabían que a mí me empezaban a gustar los hombres".

Fuente: La12 - Por Facu Soto.

sábado, 31 de marzo de 2018

BAHIA BLANCA: LA CASA DEL HORROR

Título original: Horror y degradación humana en una vivienda de Gumes al 3700


LOS HECHOS ( 26/3/18) BAHIA BLANCA.



MADRE e HIJOS  - " el clan"



Dos mujeres que estaban secuestradas en una vivienda de calle Güemes al 3700, y que eran sometidas a diferentes tipos de abusos y torturas, fueron rescatadas en las últimas horas por la Policía. Se trata de Aldana García (18) que está internada en terapia intensiva del Hospital Penna, y Andrea Santa Cruz (23), que fue trasladada al  Hospital Municipal.

Liliana Pineda, jefa de la Dirección Departamental de Investigaciones, señaló a LA BRÚJULA 24 que ambas mujeres presentaban heridas de mordidas de un animal y lesiones por violación.

Por este hecho la Policía detuvo a Fernando Rubén Benitez (26) acusado de tentativa de femicidio, abuso sexual, privación ilegal de la libertad y reducción a la servidumbre. El sujeto mantenía una relación con García.

La otra víctima, Santa Cruz, sería novia de un hermano de Benítez. Además también se arrestó a la madre del sujeto.

Se supo que García sufrió un derrame cerebral como consecuencia de las heridas provocadas y trascendió que el detenido la violaba con elementos contundentes.

Durante el procedimiento se secuestró un perro raza Rottweiler y otro Dogo Argentino. Se cree que con ambos animales Benítez atacaba a sus víctimas. 

Según informaron, la joven de apellido García estaba en pareja con Benítez hacía cuatro meses y los últimos días la habría mantenido secuestrada. Fue la propia madre de la joven quien hizo la denuncia de lo que estaba ocurriendo, luego de que un familiar la encontrara deambulando en la calle, muy desorientada y golpeada.

Por otra parte, a Andrea Santa Cruz la encontró la propia policía cuando fue a allanar la vivienda de calle Güemes. Según explicaron, la mujer estaba desvanecida adentro de la propiedad.

En el procedimiento trabajó personal de la Comisaría Segunda, de la DDI y de la Comisaría de la Mujer.

Fuente: La Brújula 24


PARA LOS BENÍTEZ NO HAY DELITO, SÓLO PERVERSO PLACER

Título original: " para los Benítez no hay delito, sino una sensación de placer que justifica todo.





Un líder poderoso, con conductas sadistas y que justificaba sus aberrantes acciones por el placer que le generaban. Un grupo que aceptaba las reglas de ese líder y esclavas, en este caso sexuales, que eran sometidas a las reglas en la casa del terror y cuyo testimonio, en muchos casos, fue descartado por autoridades policiales y judiciales.

Así analizó Laura Quiñones Urquiza, diplomada en Criminología, Criminalística y Derechos Humanos, el accionar de Fernando y Gonzalo Benítez y de su madre, Nélida Llanos, en el domicilio ubicado en Güemes 3.727.

"Desde afuera puede verse complejo, pero desde adentro es un mecanismo muy simple. Esto tiene que ver con el conformismo grupal", explicó la especialista, en comunicación con el Mejor Resumen de la Semana, programa de LA BRÚJULA 24 FM 93.1.

"Cuando un grupo impone un tipo de conducta, la minoría tiende a ser arrastrada y a aceptar esas condiciones. Obviamente que en todo grupo, existe un líder y en este caso, se trata de una persona sádica que manipula y arrastra a los otros a cometer todo tipo de atrocidades", agregó.

Para Quiñones Urquiza, los Benítez tenían a la tortura como hoja de ruta y destacó que este tipo de conductas "no aparece de un día para otro".

"Para ellos no existe crimen, si no una satisfacción emocional que  justifica todo lo que se considera anormal. Son personas poderosas desde el punto de vista psicológico y apuntan a conseguir esclavas, que en este caso eran sexuales. Se forma un círculo vicioso, donde el otro debe ser castigado porque lo merece y porque a esa persona le genera una satisfacción emocional", mencionó.

Por otro lado, Quiñones Urquiza no se mostró sorprendida por la posibilidad de que Fernando Benítez haya instigado a su hermano con discapacidad al suicidio, ya que asoció el bullyng con la delincuencia.

"La mayoría de los delincuentes han hecho bullyng de chicos. Cuando se mantienen este tipo de conductas, entre los 8 y los 14 años, llega a ser grave", mencionó.

Además, mencionó que en la sociedad existe aún "una cuestión patriarcal, donde todo lo que una mujer diga que le están haciendo, no es creído". "Es violencia por inacción. Las mujeres somos consideradas locas, exageradas y muchas veces no nos creen, más allá de las lesiones que podamos mostrar", completó.

Fuente: La Brújula24

ADOLESCENTES: EXPLOTACIÓN Y TRATA DE PERSONAS EN CLUBES DE FÚTBOL

Título original: " Esta red excede a Independiente"

La fiscal confirmó que las víctimas son siete futbolistas de las inferiores y destacó que hay imputados ajenos a ese club. “Esto recién empieza”, aclaró. Ayer fueron detenidos otros dos acusados de formar parte de la red de explotación sexual. Ya hay seis apresados.





se utilizó una imagen de internet y se retocó debido a que son menores de edad.



Otros dos detenidos se sumaron a la causa en la que se investiga la explotación sexual de adolescentes en las inferiores de Independiente, con lo que ya suman seis los apresados, cinco de ellos sindicados como abusadores. La fiscal del caso informó que son siete los futbolistas víctimas y relató que en algunos casos el pago por el abuso era un pasaje  para ver a los padres al interior. “Esto recién empieza”, advirtió al hablar ante la prensa y señalar que esta red “excede a ese club”.

María Soledad Garibaldi, titular de la UFI 4 de Avellaneda, sostuvo que algunas de las siete víctimas “refirieron que sufrieron abusos en más de una oportunidad”.

La fiscalía confirmó la detención de Alejandro Carlos Dal Cin, representante de futbolistas juveniles, quien al igual que el árbitro Martín Bustos y de Eduardo Fleyta, fueron sindicados como partícipes de los abusos a los que se sometía a los menores. El cuarto detenido es el abogado Carlos Tomás Beldi, acusado de encubrimiento al destruir el celular de su defendido Bustos, y el quinto es el relacionista público Leonardo Cohen Arazi, quien quedo detenido anoche tras declarar en la justicia.

Ayer a la tarde se presentó ante la fiscalía y quedó detenido Juan Manuel Díaz Vallone, organizador de torneos de las divisiones inferiores. Tanto a Díaz Vallone como a Dal Cin, la policía no los había hallado en sus domicilios de La Plata y Gerli.

“Dal Cin se entregó al llegar los efectivos cuando tomamos conocimiento del domicilio en donde estaba; esto no termina acá, estro recién empieza, es algo que excede al club Independiente”, destacó la fiscal. Precisó además que “hay algunos chicos víctimas que pertenecen a Independiente y otros que ya pidieron el pase a otros clubes” y añadió que “la estructura de esta red no funcionaba sólo en Independiente, hay personas imputadas ajenas a esta institución”.

Explicó que los nombres de los detenidos “surgen de las cámaras Gesell, y de testimonios de las víctimas que figuran en la causa” y aseguró que “tenemos una oficina llena con material secuestrado, entre los cuales hay computadores, pen drive y material pornográfico”. Garibaldi no descartó nuevas detenciones en las próximas horas y destacó: “Las versiones de los chicos son verosímiles, estoy convencida de ello ya que los especialistas detectaron signos de trauma”.

La fiscal aseguró que “aún hay ordenes de captura vigentes, no hay órdenes nuevas” y agregó que hay mas personas a las cuales se está investigando.

En los diez días que lleva la causa se realizaron 27 allanamientos en domicilios de la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y el interior bonaerense, se tomaron 60 declaraciones y entrevistas, se efectuaron cuatro cámaras Gesell y hubo 100 declaraciones testimoniales, entre otras medidas de prueba.

La fiscal elogió “la valentía de los chicos, quienes dejaron atrás todo lo que les pasó para poder contar su verdad”, por lo que pidió a los medios “cuidarlos” en su identidad, al tiempo que manifestó no sentir ningún tipo de presión. Garibaldi contó que los jóvenes “están confiando y todo el tiempo nos están brindado información; uno de los desafíos es que ellos estuvieran contenidos y seguro que confiaron en nosotros. Yo lo comprobé en las entrevistas, hasta les saque una sonrisa. Hay que felicitarlos porque quieren colaborar”.

“A los acusados se les imputa que los menores libremente no podrían consentir estos actos, son chicos muy vulnerables. Estamos hablando de adultos de bastante edad que cometían estos actos a cambio dinero, o en algunos casos podría ser ropa y pasajes para ver a los padres al interior”, relató.

Además, la fiscal manifestó que está “en pleno contacto con los coordinadores de la pensión y con los papas de los chicos”. “Los chicos se quieren quedar en la pensión de Independiente”, aseguró Garibaldi y para tranquilidad de los familiares dijo que los contactos con los adolescentes no sucedían allí, ya que toda la vinculación se daba “por las redes, Instagram y Facebook”. 

“En muchos casos los chicos se daban cuenta y los bloqueaban, pero tenemos las capturas de pantalla. Por eso estamos usando mucha tecnología para sacar la mayor información posible”, en especial del celular de Bustos, que fue destruido a martillazos por su abogado. 

Sobre Cohen Arazi, Garibaldi afirmó que prestó declaración indagatoria bajo el artículo 308 del Código Penal, lo que significa que hay elementos suficientes o indicios vehementes de la perpetración de un delito y motivo suficiente para sospechar que una persona ha participado en su comisión. “Lo que declaró es materia de investigación, se va a llevar a cabo la prueba que él pidió a favor suya, al igual que las medidas que pidan los abogados. Pero una vez que declaró, fue detenido”, explicó.

Finalmente, Garibaldi contó que “hay chicos que se pasaron a otros clubes que les pasó lo mismo”.

Fuente: Página 12 

domingo, 25 de marzo de 2018

SIN PLAZOS PARA DENUNCIAR EL ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA




La Campaña Nacional Contra la Prescripción de los Delitos Sexuales es integrada por mujeres que sufrieron abusos sexuales y no pueden recurrir a la Justicia porque se considera que ya están vencidos los plazos para denunciar. “Muchas de nosotras acudimos a la Justicia. Pero nos chocamos contra un Poder Judicial que, lejos de tener en cuenta los tiempos de las víctimas, nos niega la posibilidad de llevar un proceso de investigación. Por eso peleamos para que las causas contra abuso sexual que realizamos las adultas no se consideren prescriptas”, explica Andrea Nathalie Mila, sobreviviente de abuso sexual en la infancia e integrante de la Red Nacional de Visibilización del Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes y de la Campaña.

“La prescripción de los delitos contra la integridad sexual es el máximo exponente de impunidad y revictimización dejando con plenos beneficios a los abusadores sexuales”, remarca Victoria Acebedo, sobreviviente de abuso sexual en la infancia, e integrante de la Campaña. Mientras que Soledad Otero Quiroga, estudiante de abogacía e integrante de la Campaña y de Sobrevivientes de ASI Río Negro detalla: “En el año 2011 se sanciona la 26.705, que establece que el día que la víctima cumplía 18 años comenzaban a correr los plazos y tenía hasta los 30 años para denunciar. En el 2015 se sanciona la ley 27.206 que plantea que los plazos de prescripción “se suspende mientras la víctima sea menor de edad y hasta que habiendo cumplido la mayoría de edad formule por si la denuncia (…)”. Los plazos se suspenden hasta que la víctima denuncie, pero solo para los delitos cometidos después de la entrada de vigencia de dicha ley. No desmerecemos en absoluto los avances, pero decir que es imprescriptible no es real y en este delito sí debiera serlo, ya que puede llevar muchos años denunciar abuso sexual. Reconocerse víctima no es fácil, menos cuando se produce en la familia y por personas de confianza”. 

Fuente: La12 

viernes, 16 de marzo de 2018

ARGENTINA: JUSTICIA ¿ CLASISTA , MACHISTA Y MISÓGINA?

Título original:  La brutalidad


Se cumplen dos años del femicidio de Marisela Inés Pozo Pizl, asesinada a golpes, horas de tortura y muerta tras cuatro días de agonía. Un juicio abreviado dictaminó un año de cárcel para los asesinos, que jamás estuvieron presos, y una cadena de impunidades canceló la posibilidad de apelar esa sentencia, tan injusta. Un ejemplo más de cómo funciona el pacto de silencio entre machos, el lamentable rol del INAM (ex Consejo de la Mujer) para asesorar y asistir a las víctimas, y la permanente afirmación de una Justicia patriarcal, especialmente ensañada con las mujeres pobres.



La red de familiares atravesados por el femicidio, con Manuel Iglesias y Marta Pizl al frente, entre otros. 

Marisela tenía 27 años cuando murió. Su mamá la había visto sana y salva la noche del 16 de marzo de 2016, cuando se despidió de ella porque que al día siguiente se iba a trabajar temprano. Nunca se imaginó que la próxima vez que la vería sería en un pasillo del Hospital Simplemente Evita, molida a golpes pero nunca inconciente. A Marisela la mataron tres tipos, en una sesión de tortura que duró entre 3 y 5 horas y de la que hubo decenas de testigos y ninguna fuerza de seguridad respondiendo por Marisela, poniéndola a salvo. Estuvo cuatro días en ese hospital, con un suero y en una camilla en el pasillo, y finalmente murió por las fallas multiorgánicas que le ocasionaron los golpes y patadas. Los medios la revictimizaron: hablaron de un brote psicótico, de una adicción a la cocaína, remarcaron que rompió un vidrio del kiosco donde comenzó el hecho y por eso fue atacada. Excusas, nimiedades, intentos de justificar torpemente lo que tiene un solo nombre: complicidad misógina, especialmente ensañada con las mujeres de bajos recursos. 
Por algo flota en el aire de quienes la conocieron y tomaron la causa, una frase, dicha por un testigo: a Marisela le dijeron, mientras la ataban a un poste al lado de las vías del tren para seguirle pegando, “¿Vos sos loquita? Nosotros te vamos a dejar más loquita”. 
El pacto entre los tres asesinos dio sus frutos, porque ese pacto es recibido por una Justicia tan machista como los femicidas, que encontraron en el fiscal Carlos Lupino un cobijo en lugar de una carátula a la altura de las circunstancias. Héctor Daniel Julio, Sergio Daniel Abatedaga y Patricio Barroca no solo están libres, sino que se dan el lujo de pasar por la puerta de la casa de la familia de Marisela, en Gregorio de Laferrère, al grito de “esta es la hija de puta que nos fundió”.

Demasiadas injusticias para dos cuerpos de mujeres, el de Marisela, que ya no está y según denuncia Marta, su mamá, no recibió la atención que necesitaba (“y yo estaba completamente perdida, no entendía nada” se lamenta ahora, que piensa que podría haberla trasladado para salvarla) y el de ella misma, que desde que mataron a su hija no puede dormir, se pregunta todos los días cómo es que una cadena de infortunios la llevó primero a caer en manos de un abogado inescrupuloso, Gonzalo Falcon, que jamás fue a notificarse en la causa y sí se paseó por canales de televisión, jactándose de atenderla gratis, y después a una Justicia lenta y penosa, que caratuló como homicidio preterintencional algo que fue claramente un femicidio. Para el fiscal, los asesinos la golpearon pero sin intención de matarla. Matías Bernal, abogado del Refugio de Víctimas de Violencia Uget Mondaca de Burzaco, tomó la causa cuando ya se había arreglado el juicio abreviado y poco pudo hacer para revertir la condena a un año de prisión que tuvieron los femicidas.
 “La carátula parece un chiste. Marisela no murió de una gripe, murió de una sumatoria de golpes salvajes. La Justicia es machista y es clasista. Si Marisela hubiera tenido poder adquisitivo hoy los tipos estarían presos porque su crimen fue aberrante. El abogado anterior me dijo que él respetaba los plazos de la Justicia y así se apagó la chance de pedir el cambio de carátula y llegar a un juicio oral. Yo no respeto a una Justicia que condena a una mujer por ser mujer y por ser pobre, porque me juego la cabeza que si hubiera sido un hombre no lo hubieran atado a un poste y no lo hubieran torturado durante horas como lo hicieron con Marisela, ante la mirada de otros vecinos que no solo no hicieron nada sino que se burlaban de la situación” dice Bernal.  

Marta, sin embargo, tiene esperanzas. 
Las depositó fuertemente en el Consejo de la Mujer (ahora llamado INAM, Instituto Nacional de las Mujeres, con Fabiana Tuñez al frente) cuando la convocaron, cuatro meses después del femicidio de su hija, a una Mesa de Trabajo de Familiares de Víctimas de Femicidio. Pero las cosas se fueron desvirtuando con el tiempo y hoy, muchos de esos familiares se abrieron y fundaron su propia red: Red de Familiares Atravesados por el Femicidio. Manuel Iglesias, hermano de Laura, violada y asesinada el 29 de mayo de 2013 en Miramar, lo explica de esta manera: “El 18 de agosto de 2016 asistí a la Mesa de trabajo con Familiares de Víctimas de Femicidio, convocado por Maira Luz Tipaldo, del equipo técnico de la Subsecretaría del Consejo Nacional de las Mujeres. Ahí me encontré con otros familiares contando situaciones muy dolorosas, y yo también conté el caso de mi hermana Laura. Estaban también Marta Pizl y Mariano Pozo Pizl, su hermano, quienes contaron el terrible caso de Marisela. Lloramos todos. Yo no sabía muy bien en qué consistía y cómo funcionaba, empecé a preguntar qué se podía hacer, de qué manera se podía ayudar pero nunca había respuestas concretas”.
 En alguna de esas reuniones, que se realizan los días jueves, les dieron una copia de la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres. “Me puse a leerla y además del acompañamiento y la asistencia, la ley habla del patrocinio gratuito para las víctimas. Y no sé muy bien por qué pero eso no se da, siempre me daban evasivas cuando yo lo preguntaba. Lo cierto es que la ley es clara y precisa pero en la práctica no se cumple y el organismo que tiene que garantizarlo no lo ofrece. Un día llegó Marta diciendo que no tenía copia del expediente, pero el Consejo no ayudó a costearla sino que tuvo que hacerlo Bernal, su abogado”. Cuando los y las familiares empezaron a organizarse y a informar nuevos casos, tampoco tenían muchas respuestas, más que ese espacio donde cada unx contaba sus penas y sus pesares, las trabas de la Justicia y los nuevos casos que aparecen cada día.

Manuel, Oscar Galliano (hermano de Roxana, a quien mandó a matar su marido el 16 de enero de 2008), Leónidas Mateu (padre de Mara, violada y asesinada en Santa Teresita el 23 de marzo de 2008) y Marcela Morera (madre de Julieta Mena, asesinada a golpes por su pareja el 11 de octubre de 2015), entre otrxs familiares de víctimas, propusieron coordinar con los municipios para que un equipo se traslade al lugar del hecho violento, con un abogado, una psicóloga y la asistencia médica necesaria. “Lo propuse y lo escucharon, pero nada más. Lo único bueno que pude sacar de ahí es haber conocido a otros familiares, gente solidaria con la que pudimos organizarnos.

El 11 de febrero de este año, en una reunión bastante áspera, nos dieron una hoja donde se decía que el grupo de whatsapp, la página y el mail del grupo no los íbamos a manejar más las víctimas sino ellos, que querían digitar lo que se decía y lo que no, viendo nuestro descontento. A mí me pareció totalmente desubicado y lo objeté, pero no les importó. Nos mintieron muchas veces además, a veces con cosas banales, pero otras con cosas más serias. Al día siguiente informamos al grupo que íbamos a conformar uno nuevo y la gran mayoría estuvo de acuerdo. Sin dejar el INAM, porque hay que seguir exigiéndoles, seguir remarcando la responsabilidad del Estado en estos femicidios”, explica Iglesias. Al día de hoy, Familiares Atravesados por el Femicidio ya intervino en varios casos: el de una mujer que estando en Rosario fue atacada por su ex pareja, quien la atacó con un arma a ella y a los hijos, articularon con el municipio y otras organizaciones para conseguir un lugar donde pudiera ir. Otro caso fue el de Nadia Yanina Arrieta, violada y degollada el 28 de febrero pasado en Villa Tesei. La Red se movilizó rápidamente para asesorar a la familia para que se constituyeran como particulares damnificados, hartos de escuchar fiscales y fuerzas de seguridad que intentan persuadir a personas sin acceso a un abogado privado de que no lo hagan, perdiendo entonces la posibilidad de un juicio oral futuro. “En la mayoría de los casos son familias muy humildes, que no tienen chance de asesorarse de otro modo que escuchando lo que les dicen en las fiscalías y comisarías, que tantas veces quieren archivar las causas. Nuestro deseo es seguir articulando, llegar a cubrir todo el país, y si fuera posible llegar a otros países, porque tenemos casos de mujeres argentinas que mataron en el exterior y los casos quedan en la nada. Ese es nuestro deseo a pesar de la dificultad y las trabas que el propio Estado pone.”

En septiembre del año pasado, el Gobierno anunció la creación del Instituto Nacional de las Mujeres en reemplazo del Consejo Nacional de las Mujeres, con la idea de “jerarquizar al organismo que genera políticas públicas para las mujeres como un ente descentralizado”. En ese momento, Fabiana Tuñez, que ya dirigía el CNM, celebró la noticia y dijo “ganamos autonomía, manejo de presupuesto y la posibilidad de ampliar el marco de acción para potenciar los lineamientos de la Ley N° 26.485, profundizando un modelo inclusivo y de participación con equidad”. Lo cierto es que, a diferencia de lo que festeja Tuñez, quien hace pocos días dijo que Mauricio Macri era “el feminista menos pensado” en el marco del debate por la legalización del aborto, el INAM tiene 2 millones de pesos menos de presupuesto asignado en 2018 respecto del año anterior, e independientemente de la autarquía del organismo pocas son las buenas noticias que salen de allí para las mujeres, lesbianas, trans y travestis a quienes deberían asistir, contener y asesorar en casos de violencia machista. No por nada los familiares que se mencionan en esta nota, muchos de ellos protagonistas de casos emblemáticos, quieren denunciar la desidia con la que son tratados. “Ya no tengo fuerza ni ganas de trabajar” dice Marta. “Estos tipos pasan por la puerta de mi casa, no entiendo ¿Por qué no hay justicia en mi caso? Si hay videos que certifican lo que le hicieron. ¿Como puede ser que los jueces no hayan hecho nada? Los de Casación cerraron el caso y en la Corte Suprema no nos dieron bolilla. No duermo de noche, pienso lo que ella sufrió, que pedía por mí y todo eso gira en mi cabeza. Tuvieron un año de pena y jamás estuvieron en la cárcel. Con el INAM yo tenía confianza que nos estábamos ayudando pero parece que no. Jamás hicieron nada. Y eso que fui todos los jueves, lloviera o tronara, a veces sin plata para llegar”. Para Bernal la causa está agotada. “Lamentablemente, por desidia de la Justicia, desidia de los organismos del Estado que tendrían que haber acompañado y asesorado a la familia, hoy estos asesinos están en libertad. No solo no ayudan a las víctimas sino que las revictimizan. Hoy el INAM es un órgano burocrático que sirve para que el gobierno nacional lave culpas. A Marta la recibieron Juliana Awada y Carolina Stanley en Olivos, las fotos divinas pero en la práctica no la ayudaron en nada. Es todo una realidad paralela: hacen que hacen y mientras tanto a las mujeres las siguen matando.” 

Fuente: Página 12 - Por Flor Monfort